22 de abril de 2026
Por Ezequiel Trumper desde Miami
Hay algo profundamente equivocado cuando un Mundial —el evento que históricamente paraliza al planeta— llega a menos de 50 días de su inicio… y no genera entusiasmo.
No es apatía.
No es casualidad.
Es consecuencia.
Por primera vez en mucho tiempo, el problema no está en el fútbol. Está en quien lo administra.
La FIFA, bajo el mando de Gianni Infantino, ha llevado el negocio a niveles récord. Pero en ese proceso ha cometido un error que puede terminar siendo estructural: ha confundido el valor del fútbol con su precio.
Y no son lo mismo.
El Mundial convertido en objeto de lujo
Durante décadas, el Mundial fue el gran nivelador global.
El evento donde el hincha —no el cliente— era el protagonista.
Hoy, esa lógica ha sido reemplazada.
Entradas con precios exorbitantes.
Paquetes diseñados para corporaciones.
Experiencias VIP pensadas más para sponsors que para fanáticos.
El mensaje es claro, aunque no se diga en voz alta:
esto ya no es para todos.
Y cuando el fútbol deja de ser para todos… deja de ser fútbol en su forma más pura.
La soberbia del modelo
El problema no es solo el precio. Es la arrogancia detrás del modelo.
La FIFA apostó a una idea peligrosa: que el Mundial se vende solo.
Que la demanda es infinita.
Que el hincha, sin importar cuánto le cobren, siempre va a estar.
Esa premisa hoy está siendo desmentida por la realidad.
Las entradas no se mueven como se esperaba.
Los mercados no responden.
Y lo que antes era confianza… hoy empieza a parecer desesperación.
Promociones de último momento.
Cambios en la estrategia de venta.
Intentos de corregir sobre la marcha.
Señales inequívocas de que algo falló.
Y falló en lo más básico: entender al público.
El fútbol sin gente no es negocio
La FIFA parece haber olvidado algo esencial:
el fútbol no es un producto cualquiera.
Podés monetizarlo.
Podés optimizarlo.
Podés empaquetarlo.
Pero no podés vaciarlo de su gente.
Un estadio lleno de ejecutivos no genera lo mismo que uno lleno de hinchas.
No canta igual.
No vibra igual.
No transmite igual.
Y en un Mundial… eso lo es todo.
Porque el valor del espectáculo no está solo en los jugadores.
Está en la atmósfera.
En la pasión.
En el ruido.
En todo eso que no se puede comprar.
El riesgo de romper el vínculo
Lo que está en juego no es solo esta Copa del Mundo.
Es el vínculo entre el fútbol y la gente.
Un Mundial inaccesible no es solo un problema de ventas.
Es un problema de identidad.
Es transformar la mayor celebración popular del planeta en un evento selectivo.
Es cambiar al hincha por el cliente.
Es reemplazar la pertenencia por la exclusividad.
Y ese es un camino peligroso.
Porque el fútbol puede tolerar muchas cosas…
pero no puede sobrevivir sin su base.
Infantino y el punto de quiebre
Gianni Infantino ha construido una FIFA más rica que nunca.
Pero esa riqueza tiene un costo.
Una desconexión creciente con la esencia del juego.
Una lógica donde el éxito se mide en ingresos…
aunque el producto pierda autenticidad.
Y ese equilibrio —entre negocio y esencia— no es infinito.
En algún momento se rompe.
Un Mundial en riesgo… por su propio modelo
A 49 días del inicio, el síntoma es claro:
falta expectativa.
Y eso, en un Mundial, es una anomalía.
No porque el fútbol haya perdido atractivo.
Sino porque lo han alejado de la gente.
La FIFA aún puede corregir.
Pero la percepción ya está instalada.
Este Mundial no se siente como antes.
Y si eso se consolida, el problema no será solo de esta edición.
Será del modelo.
La pregunta incómoda
El fútbol siempre fue más que un negocio.
Fue identidad. Fue emoción. Fue pertenencia.
Hoy, esa base está siendo puesta a prueba.
Y la pregunta es inevitable:
¿Cuánto más puede subir el precio…
antes de que el fútbol deje de ser de la gente?
Porque cuando eso pasa, ya no estamos hablando de un mal Mundial.
Estamos hablando de algo mucho más grave:
de un deporte que empieza a perder su alma porque el futbol sin el hincha, sin el futbolero, no es nada. Y el peor president de la historia de la FIFA lo esta consiguiendo en tiempo record.
EZEQUIEL TRUMPER para PUNTO LATINO SYDNEY DEPORTES