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2 de marzo del 2026

Por Ezequiel Trumper desde Miami

La temporada 2026 de la MLS recién empieza, pero los dos primeros partidos del Inter Miami ya dejaron una pequeña radiografía del equipo que intentará defender su lugar entre los protagonistas del fútbol norteamericano: un conjunto capaz de sufrir cuando el rival lo aprieta, pero también de reaccionar con una jerarquía que pocos equipos en la liga pueden igualar.

El estreno fue un golpe fuerte. En Los Ángeles, el equipo dirigido por Javier Mascherano cayó 3-0 frente a LAFC en un partido donde nunca logró sentirse cómodo. Inter Miami fue superado en intensidad, perdió duelos en el mediocampo y mostró fragilidad defensiva ante un rival que aprovechó cada espacio. Para un equipo lleno de nombres ilustres, fue una noche en la que casi nada funcionó.

Pero el fútbol —y especialmente la MLS— suele ofrecer revancha inmediata. Y esa revancha llegó rápido, en el clásico de Florida frente a Orlando City.

Allí apareció otra versión del equipo. Más agresivo, más vertical y, sobre todo, más convencido. Inter Miami terminó imponiéndose 4-2 después de comenzar en desventaja, en un partido que cambió de rumbo cuando Lionel Messi tomó el control del juego. Con dos goles en la segunda mitad y una influencia permanente en el ataque, el argentino volvió a demostrar por qué sigue siendo el jugador que define partidos incluso en una liga física y dinámica como la MLS.

La remontada también dejó señales colectivas importantes. El equipo mostró carácter para levantarse de un momento complicado y logró imponer su jerarquía ofensiva. Cuando Miami acelera, cuando circula rápido la pelota y cuando sus figuras encuentran espacios, el equipo se vuelve difícil de contener.

Pero el contraste entre ambos partidos también deja una advertencia: el margen de error en la MLS es cada vez menor. Los rivales conocen bien a Inter Miami, preparan los partidos con especial atención y buscan explotar sus debilidades, especialmente en la transición defensiva.

Para Mascherano, el desafío será encontrar equilibrio. La calidad ofensiva está fuera de discusión, pero para competir por los títulos el equipo necesitará mayor solidez cuando no tiene la pelota.

Dos fechas no definen una temporada, pero sí marcan tendencias. Inter Miami ya vivió en pocos días el golpe de una derrota dura y la euforia de una remontada convincente.

Entre esas dos caras probablemente se encuentre la verdadera historia de su temporada.

EZEQUIEL TRUMPER para PUNTO LATINO SYDNEY DEPORTES

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